Product Caring o como un buen almacén cuida de su producto

2017-03-30 Noticias

Podríamos definir el almacén como el recinto donde se realizan las funciones de recepción, manipulación, conservación, protección y expedición del producto. Todas estas razones convierten este espacio en un elemento imprescindible en la red logística en general. ¿Los motivos? Sirve de regulador en el flujo de mercancías y equilibra la gestión empresarial en general. Indudablemente, un almacén bien gestionado requiere un buen control y gestión de las existencias que en él se depositan.

¿Cuáles son las funciones del almacén?

1.- Recepción de productos. Este primer momento, se divide en tres fases:

  • Antes de la llegada. Se deberá disponer de la documentación necesaria, como por ejemplo: la documentación del departamento de ventas, los pedidos confirmados o los datos referentes a las devoluciones de los clientes.

  • Llegada de los productos. Es el momento en el que se traspasa la custodia y propiedad de las mercancías del proveedor al cliente. De ahí su importancia clave para el resto del proceso.

  • Después de la llegada. Recibidos los productos, se procede al control e inspección de los mismos (esto es, se verifica la calidad y si se ajusta a las condiciones estipuladas en el contrato de compraventa). Finalizada la inspección y control, se repaletiza la mercancía y se le asignan los códigos internos del almacén, hasta su ubicación en su ubicación definitiva.

2.- Almacenaje y manutención. Entre las actividades realizadas en el propio almacén, podemos distinguir las correspondientes al almacenaje propiamente dicho y a la manutención de los productos.

  • Almacenaje. Es la actividad principal que se realiza en el almacén. Consiste en mantener con un tratamiento especializado los productos, sistemáticamente y con un control a largo plazo. Si bien no añade ningún valor al producto, sí requiere unos recursos que generan una serie de costes. Por ejemplo, los derivados tanto de la propia instalación o del personal dedicado a la conservación y mantenimiento de los productos.

  • Manutención. Se trata de la función que desempeñan los operarios del almacén, empleando los equipos e instalaciones para manipular y almacenar los productos con el fin de alcanzar una serie de objetivos estipulados, teniendo en cuenta un tiempo y un espacio determinados.

3.- Preparación de pedidos o picking. Se refiere principalmente a la separación de una unidad de carga de un conjunto de productos, con el fin de constituir otra unidad correspondiente a la solicitud de un cliente. Una vez preparada la nueva unidad, se acondicionará y embalará adecuadamente.

     Esta fase tiene un coste más elevado que el resto de actividades que se llevan a cabo en el almacén debido, en parte, a los costes de manutención o a que, frecuentemente, las unidades de expedición no coinciden con las recibidas. De hecho, según varios estudios efectuados, cerca del 80% de los costes de la manipulación de productos en almacenes, se generan durante el picking.

4.- Expedición. Se trata del acondicionamiento de los productos con el fin de que éstos lleguen en perfecto estado y en las condiciones de entrega y transporte pactadas con el cliente. Durante esta fase se realizan las siguientes actividades.

  • Embalaje de la mercancía, para protegerla de los posibles daños ocasionados por su manipulación y transporte.

  • Precintado, que busca asegurar la protección de la mercancía y aumentar la consistencia de la carga.

  • Etiquetado, es decir, las indicaciones que identifican la mercancía embalada, así como otra información de interés para su manipulación y conservación, o información logística.

  • Emisión de la documentación, como el albarán o nota de entrega, y la carta de porte.

     Es importante destacar que las tareas reseñadas anteriormente son responsabilidad del vendedor, según lo indicado en la normativa europea y en los Incoterms.

5.- Organización y control de las existencias. Esta última fase dependerá del número de referencias a almacenar, de su rotación, del grado de automatización e informatización de los almacenes, etc. Con independencia de estos factores, para lograr una buena organización y control deberemos tener en cuenta dónde ubicar la mercancía y cómo localizarla, con el fin de minimizar los costes correspondientes a la extracción y preparación de pedidos; maximizar la utilización del espacio; o atender algunas condiciones exigidas por los propios productos a almacenar.

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